Ya les adelanto que no voy contestar a la pregunta. A su vez se preguntarán el porqué de escribir en esta entrada. Les confesaré que mi corazón se ha roto con un adiós varias veces y otras tantas se ha recompuesto con un hola. Como dice mi cantautora favorita, Mary Chapin Carpenter, a la que, si nada sale mal, al final podré asistir a una actuación suya la semana que viene, «cada corazón se rompe de una manera diferente». Es mi intimidad. No lo digo como un derecho que ustedes quieren violar con esta pregunta reto. Es más, admiro y respeto a las personas que tiene el valor de dejar negro sobre blanco y a la vista de todos una experiencia dolorosa. Lo digo, más bien, en el sentido en que a mi me intimida hacerlo.
A todos los corazones rotos (¿Es que hay alguno indemne?, porque eso es señal de ser un psicópata)…quiero que sepan que el mío -el de ustedes- duele, pero es porque late. A todos, HOLA.
